Primera Alianza

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Cómo intervenimos

  • Duración

  • Metodología

  • Encuadre

  • Modelo Teórico

La aplicación de Primera Alianza ocupa un total de tres meses, distribuidos en diez semanas de intervención grupal y dos semanas de evaluación.

Las sesiones de intervención se realizan con una frecuencia semanal, y duran alrededor de hora y media.

Las sesiones de evaluación se desarrollan antes y al comenzar la segunda mitad del proceso de intervención (es decir, en la semana 1 y en la semana 6 del programa). Estas sesiones tienen una duración de aproximadamente una hora y media.

Tras la aplicación del programa, se realizan evaluaciones a medio plazo (tres meses después) y largo plazo (a partir de seis meses después).

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La herramienta de cambio fundamental de Primera Alianza es el video-feedback. Éste es un componente metodológico usado en gran parte de los programas prometedores que trabajan con el vínculo temprano.

Mediante el video-feedback, los padres participantes de Primera Alianza, con ayuda de los técnicos del programa y del resto de cuidadores que integran el grupo, observan extractos de sus interacciones con sus hijos, grabadas previamente. Estos extractos de vídeo recogen momentos significativos de la relación temprana. En ellos, el cuidador se encuentra a sí mismo pudiendo atender con éxito las necesidades de su hijo, o bien experimentando dificultades para relacionarse con él/ella. El video-feedback favorece que ciertos procesos fundamentales se pongan en marcha. Por ejemplo, los padres se van entrenando en su capacidad de leer las señales afectivas de sus hijos, interpretarlas y responder a ellas. Por otro lado, el video-feedback, al ofrecer un material sobre el que se puede volver varias veces, ayuda a los padres a ir discriminando las conductas del niño de sus estados internos, y así ir transformando positivamente sus representaciones y atribuciones del niño.

El video-feedback tiene algunas ventajas muy significativas sobre las metodologías de intervención basadas en la palabra.

bulletPermite observar la relación al nivel de las microinteracciones. Muchas de las dinámicas importantes que se dan en el seno del vínculo parento-filial se producen en tiempos muy cortos y en secuencias muy sutiles de señales y respuesta que no se dejan capturar bien por el lenguaje. Las imágenes ayudan en estos casos a que la interacción se haga visible y se haga pensable.

bulletSe superan algunas de las limitaciones que tiene lo verbal, como por ejemplo las defensas, las distorsiones o las limitaciones linguísiticas.

bulletPermite enfrentarse a situaciones especialmente dolorosas o intensas en un formato seguro. El cuidador puede verse y ver a su hijo con cierta distancia, y exponerse progresivamente a situaciones que producen malestar. De esta forma, la ansiedad, la ira, la indefensión, etc., van siendo cada vez más controlables.

Primera Alianza es un programa de intervención grupal. Alrededor de seis o siete cuidadores componen el grupo sobre el que se interviene.

El grupo es conceptualizado en este programa como una de las herramientas terapéuticas fundamentales.

¿Qué convierte al grupo en una herramienta para facilitar el cambio?

bulletEn el grupo se dan con facilidad procesos de apoyo recíproco entre padres y madres. Esto favorece una experiencia de empoderamiento en ellos, así como el inicio de dinámicas de ayuda que pueden continuarse fuera de las sesiones y una vez terminado el programa.

bulletEn el grupo se producen procesos de modelado e intercambio de información entre cuidadores. Son los padres los que instruyen a otros padres, consultan dudas, se confrontan o se elogian. De esta forma, la intervención adquiere un formato horizontal, que aumenta la apertura al cambio.

bulletEl grupo contiene y regula muchas de las emociones intensas, intolerables o avergonzantes que los padres pueden experimentar en relación a la crianza de sus hijos. Al trabajarse los afectos en el seno de un grupo donde todos los miembros comparten una experiencia común, la influencia de dichas emociones sobre el menor queda minimizada.

El paradigma en que se basa Primera Alianza es la Teoría del Apego (Bowlby, 1969). Algunos de los principios básicos de este modelo, adaptados para una población amplia y no especializada, organizan el contenido de las sesiones de intervención. El visionado y la discusión de los extractos de vídeo se realizan siempre en el marco de conceptos básicos que nos ayudan a entender la primera relación, sus procesos, las dificultades que pueden surgir y, sobre todo, lo que el niño necesita.

Algunos de los principios que se usan con más frecuencia en las sesiones de Primera Alianza son:

bulletLas dos necesidades básicas del niño en el vínculo temprano: apego y exploración. El niño necesita apoyarse en uno o más cuidadores que regulen sus estados internos, que le ayuden a organizar su experiencia y que lo acojan en los momentos en los que necesita consuelo, protección, seguridad, etc. Asimismo, el niño necesita desarrollar sus capacidades de movimiento autónomo, de comprensión e interacción con el mundo físico y social; para ello, el niño necesita explorar.

bulletEl cuidador como refugio seguro. Para que las necesidades de apego sean satisfechas, el cuidador debe actuar a modo de refugio seguro: ofreciendo al niño espacios de consuelo, de protección, organizando las experiencias intensas del niño, regulando sus emociones, etc. El cuidador es alguien a quien volver cuando uno se encuentra mal. Para ello el cuidador debe estar disponible, comprender los estados internos del niño, y disfrutar de la intimidad con él.

bulletEl cuidador como base segura para la exploración. El niño sólo verá satisfecha su necesidad de explorar si el cuidador permanece disponible durante las dinámicas de exploración, si guía dicha exploración cuando hace falta, la estimula, la facilita y, mediante su supervisión, la convierte en algo seguro. Para ello, el cuidador debe comprender esta necesidad que tiene el niño de estar en contacto “a distancia”, y tolerar bien la separación con respecto al niño.