Primera Alianza

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La Revista Internacional de Éticas Aplicadas Dilemata, dedica su último número a un foro de debate en el que varios expertos discuten acerca de justicia social e infancia. Carlos Pitillas Salvá (Primera Alianza) y Blanca Gómez Bengoechea (Instituto Universitario de la Familia) participan en este encuentro, donde cuestiones relativas a la pobreza infantil, la salud mental infantil en contextos de exclusión, o la necesidad de perfeccionar los servicios de apoyo y la cultura sobre infancia que existe en nuestra sociedad, ocupan el centro de la conversación. Podéis acceder al texto aquí

 

Recientemente, la Revista de Historia de la Psicología ha publicado un interesante artículo sobre cómo la manera que hemos tenido de entender al bebé y prescribir su crianza ha evolucionado desde principios del siglo XX hasta el día de hoy. En dicho artículo, cuyo enlace copiamos aquí, José Carlos Loredo (profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia), analiza la relación que siempre han existido entre dichos modelos de crianza y el tipo de ciudadano que ha imperado en cada época. Así, dilemas tan específicos como dejar que el niño llore hasta que se calme solo vs. atender sus demandas inmediatamente, no sólo entroncan con una manera distinta de entender al niño, sino sobre todo con una manera distinta de representarse al ciudadano: en el primer caso, se trataría de un futuro ciudadano destinado a adaptarse a una sociedad racional y ordenada, mientras que en el segundo se trataría de un ciudadano orientado a la expresión de su subjetividad y el desarrollo de su self individual. Así, la crianza sería el primer paso en la constitución de los adultos que vamos a ser dentro de un contexto socio-cultural específico. Estos y otros ejemplos son expuestos y analizados en este artículo, cuyo lenguaje académico no lo hace menos entretenido o fascinante.

 

 

Los próximos 18 y 20 de mayo se realizará un curso de formación como Técnico de Primera Alianza en la UNINPSI (Unidad de Intervención Psicosocial) de la Universidad Pontifica Comillas (Madrid).

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Las expectativas que el cuidador tiene sobre su hijo, o sobre su relación con él, influyen en su forma de interactuar. Las conductas del niño tienden a interpretarse en función de tales expectativas e incluso se predice lo que va a ocurrir más adelante.

Cuando toca enfrentarse a una situación difícil las señales afectivas y la conducta del niño pueden en ocasiones ser leídas por el cuidador de forma distorsionada. Especialmente cuando la conducta del niño activa miedos específicos del cuidador o funciona como recordatorio postraumático. Así, las rabietas del niño pueden ser interpretadas como un ataque o un desafío; la necesidad de confort puede ser interpretada como un intento del niño de invadir o retener a la madre; la necesidad de exploración puede ser leída como un gesto de indiferencia hacia el cuidador; etc. Los diferentes estilos relacionales tenderán a sesgar de forma distinta la misma conducta. Por ejemplo, los cuidadores con un estilo evitador de relación esperan que en los momentos en los que el niño se acerca en busca de confort, se experimentarán sentimientos de malestar, incomodidad, etc. Los padres preocupadizos esperan, por su parte, que las diversas formas de exploración traigan consigo un abandono real o sentido.

Estos procesos internos pueden entenderse como una banda sonora interna que tiñe de una emoción positiva o negativa lo que hace el niño a ojos del cuidador, y que esto va a condicionar fuertemente las capacidades del cuidador de detectar la necesidad real del niño y de responder adecuadamente.

A continuación os dejamos un enlace del programa Circle of Security que explica cómo funciona esta banda sonora:

https://vimeo.com/145329119

 

 

 
 
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